Los viejos de dedos torcidos y el mundo desde el piso
Los viejos de dedos torcidos Empezamos a jugar al Newcom por el empuje de un par de compañeros que lo importaron desde otros ámbitos a nuestro club. Ya somos algunas decenas y varias veces por semana nos vamos alternando para rendir culto a la pelota y a la red. Durante esa hora y media, todas nuestras (pre)ocupaciones se trasmutan en intentar dominar la pelota y aplaudir los logros propios y ajenos. Nos embroncamos también cuando la pelota que lanzamos rebota en la red o se nos escapa una recepción hiriéndonos el orgullo, pero sabemos que es una bronca lúdica que dura poco. Se suele decir que la práctica del deporte es terapéutica, aunque, como toda terapia, tiene sus efectos secundarios. Basta revisar las manos de muchos y muchas de los jugadores; vas a encontrar que la última falange de algún dedo (o varios) se separa de la línea recta para formar un ángulo hacia abajo de unos 30°. El alcohol con romero de Fernando, esparcido con generosidad, alivia la hinchazón, pero los dedo...