BREVERÍAS de Gerardo Mendive
Hay muchos tipos de libros. La guía telefónica, utilísima y aburridísima, hoy olvidada por los viejos y desconocida por los jóvenes. El diccionario, una suerte de libro sagrado para los exquisitos del lenguaje y soporte indispensable para lectores, libro de salpicaduras, no de zambullidas desde la primera hasta la última página. Hoy, el mataburros según el ídem lunfa, es más útil para apoyar un monitor o adornar un estante que para consultar; sus pasajeros se trasladaron a la consulta on line, con o sin RAE. Enciclopedias, manuales, libros científicos, almanaques del Banco de Seguros, Selecciones del Readers Digest elegían cuidadosamente a sus lectores y estos los seguían fielmente. Hoy, estos paquetes de papel, cartón y tinta son parcialmente desplazados por cúmulos y sucesiones de bits, caracteres y videos en pantallas de distintos formatos. Las novelas, libros de cuentos, poemas, obras de teatro, ensayos, llenaban bibliotecas públicas y privadas y ocupaban tiempo...